Cada año se diagnostican unos 10.000 nuevos casos de Parkinson, 1.500 en pacientes menores de 45 años


•    Entre 120.000 y 150.000 personas en España padecen esta enfermedad.
•    El 2% de los mayores de 65 años y 4% de los mayores de 85 años padecen Parkinson en España.
•    Un paciente con Parkinson puede desarrollar, entre 5 y 10 años antes del comienzo de los síntomas motores, muchos trastornos no relacionados con la motricidad.
•    Los síntomas no motores pueden ser incluso más incapacitantes que los síntomas motores, tan característicos de esta enfermedad.
•    La depresión puede ser la primera manifestación del Parkinson en un gran número de pacientes.
•    Los pacientes con Parkinson tardan una media de entre 1 y 3 años en obtener un diagnóstico.
•    Hasta un 25% de los pacientes diagnosticados tienen en realidad otra enfermedad.
•    En el 30-40% de los casos los pacientes no presentan temblor.

10 de abril de 2017.- Mañana, 11 de abril, se conmemora el Día Mundial del Parkinson, la segunda patología neurodegenerativa más frecuente tras el Alzheimer y uno de los trastornos del movimiento más comunes. En España, y según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre 120.000 y 150.000 personas padecen esta enfermedad de la que, cada año, se diagnostican unos 10.000 nuevos casos.

El 70% de las personas diagnosticadas de Parkinson en nuestro país tienen más de 65 años: actualmente el 2% de los mayores de 65 años y 4% de los mayores de 85 años padecen Parkinson en España. Y, puesto que la prevalencia de esta enfermedad está claramente en relación con la edad, debido al progresivo envejecimiento de la población española, la SEN calcula que el número de afectados se duplicará en 20 años y se triplicará en 2050. Sin embargo, no es una enfermedad exclusiva de las personas mayores, ya que cada año se detectan 1.500 nuevos casos entre pacientes menores de 45 años y también existen casos en la que la enfermedad puede iniciarse en la infancia o en la adolescencia.

“La manifestación clínica más común de la Enfermedad de Parkinson es la dificultad para el inicio y realización de movimientos voluntarios. Sin embargo, un paciente con Parkinson puede desarrollar, entre 5 y 10 años antes del comienzo de los síntomas motores, muchos trastornos no relacionados con la motricidad”, explica el Dr. Javier Pagonabarraga Mora, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología. “En un gran número de pacientes la depresión puede ser la primera manifestación del Parkinson, pero también puede manifestarse con problemas de memoria, pérdida de olfato, estreñimiento, alteraciones urinarias, disfunción sexual, trastornos del sueño, etc.”.

Puesto que un número importante de pacientes refieren diversos síntomas mucho antes de que aparezcan las manifestaciones motoras de la enfermedad y que el inicio y la progresión de la enfermedad son graduales y distintos en cada caso, los pacientes con Parkinson tardan una media de entre 1 y 3 años en obtener un diagnóstico y un 15% espera más de 5 años en recibir el diagnóstico definitivo. Además, hasta un 25% de los pacientes clínicamente diagnosticados en vida tienen en realidad otra enfermedad.

“El diagnóstico del Parkinson se realiza por las manifestaciones clínicas y no es difícil cuando nos encontramos ante un cuadro de temblor. Sin embargo, teniendo en cuenta que en el 30-40% de los casos los pacientes no presentan temblor, que no se disponen de marcadores biológicos y que las técnicas de neuroimagen funcional no siempre ayudan a diferenciar esta enfermedad de otras que cursan con trastornos del movimiento o temblor, tan características de esta patología, hace que, a pesar de que se ha mejorado mucho en los últimos años, la detección del Parkinson sigua siendo tardía”, señala el Dr. Javier Pagonabarraga. “Es importante detectar la enfermedad a tiempo, porque existe un periodo en el que la respuesta al tratamiento farmacológico es excelente. Puesto que disponemos de un número considerable de tratamientos que consiguen mejorar los síntomas de la enfermedad, tanto para el control de los síntomas motores como para los no motores –que a veces son incluso más incapacitantes- se puede mejorar la calidad de vida de los pacientes durante varios años”.

Dentro de los síntomas no motores, el dolor (presente en el 60% de los pacientes), la fatiga (50%), la psicosis (50%), la somnolencia diurna excesiva (entre un 12% y un 84% de los pacientes) o el insomnio (55%), son los más frecuentes. Pero también otros como el trastorno de la conducta del sueño REM  (entre un 46% y un 58% de los casos), conductas impulsivas y compulsivas (13-25%) o deterioro cognitivo leve (30%).

Esta variedad de síntomas hace que el tratamiento deba ser personalizado, atendiendo a las situaciones de cada paciente. Por otra parte, también debe ser multidisciplinar, dependiendo de la progresión de la enfermedad y apoyado por terapias no farmacológicas. En este sentido son numerosos los estudios que avalan el beneficio del ejercicio físico en los pacientes con enfermedad de Parkinson durante todos los estadios de la enfermedad  y también que la terapia ocupacional es útil en la mejoría de las actividades de vida diaria, reduciendo los costes de cuidados relacionados con la salud y la institucionalización. A día de hoy, el coste de la Enfermedad de Parkinson en Europa se acerca a los 11 billones de euros anuales.


Fuente: Nota de prensa de la Sociedad Española de Neurología

Un 2% de los españoles mayores de 65 años padecen la Enfermedad de Parkinson 

  • Cada  año  se  detectan  en  España  unos  10.000  nuevos  casos  de  Parkinson, 1.500  en pacientes que no superan los 45 años.
  • En  España  hay  más  de  120.000  afectadas  por  esta  enfermedad,  una cifra que se duplicará en 20 años y se triplicará en 2050.
  • El coste de la Enfermedad de Parkinson en Europa se acerca a los 11 billones de euros anuales.
  • El  52%  de  las  personas  afectadas  tarda  una  media  de  1  a  5  años desde que aparece el primer síntoma motor hasta ser diagnosticados.
  • Un paciente con Parkinson puede desarrollar, entre 5 y 15 años antes del comienzo de los síntomas motores, trastornos no relacionados con la motricidad.
  • En un 40% de los casos la primera manifestación del Parkinson es la depresión,  también  puede  manifestarse  en  problemas  de  memoria, estreñimiento,  pérdida  de  olfato,  alteraciones  urinarias,  disfunción  sexual y en trastornos del sueño.

11  de  abril  de  2016.- Hoy, 11 de abril se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson, la segunda patología neurodegenerativa más numerosa en afectados en España,  tras  el  Alzheimer. La  Sociedad  Española  de  Neurología  (SEN)  estima  que  existen   actualmente   entre   120.000   y   150.000   personas   afectadas   por   esta   enfermedad,  una  cifra  que  se  duplicará  en  20  años  y  se  triplicará  en  2050  debido  al  progresivo envejecimiento de la población. Actualmente, el coste de la Enfermedad de Parkinson en Europa se acerca a los 11 billones de euros anuales.

Según datos de la SEN, cada año se detectan en España unos 10.000 nuevos casos de Parkinson y aunque el mayor número se diagnostica cuando los pacientes tienen entre 60 y 70 años - un 2% de los mayores de 65 años y 4% mayores de 85 años padecen Parkinson  en  España.-no  es  una  enfermedad  exclusiva  de  las  personas  mayores. De  esos 10.000 nuevos casos, unos 1.500 se detectan en pacientes que no superan los 45 años.

“A  pesar  de  que  los  tiempos  de  diagnóstico  han  mejorado  sustancialmente  en  los  últimos  años,  uno  de  los  retos  más  importantes  a  los  que  nos  enfrentamos  es  en  la  necesidad y la importancia de una detección precoz, porque la detección del Parkinson sigue siendo tardía”, señala el Dr. José Matías Arbelo González, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de Movimiento de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Y  es  que,  actualmente,  el  52%  de  las  personas  afectadas  tarda  una  media  de  1  a  5  años desde que aparece el primer síntoma hasta ser diagnosticados y un 19% espera más  de  5  años  en  recibir  el  diagnóstico  definitivo. Además,  hasta  un  25%  de  los  pacientes  clínicamente  diagnosticados  en  vida  tienen  en  realidad  otra  enfermedad,  porque  no  se  disponen  de  marcadores  biológicos  y  las  técnicas  de  neuroimagen  funcional  no  siempre  ayudan  a  diferenciar  esta  enfermedad  de  otras  que  cursan  con  trastornos del movimiento o temblor, tan características de esta patología.

“Por  lo  general,  el  paciente  suele  acudir  al  neurólogo  cuando  hay  una  manifestación  motora y han pasado varios años desde el inicio de la enfermedad. Hay que tener en cuenta que  un paciente con Parkinson puede desarrollar, entre 5 y 15 años antes del comienzo de los síntomas motores, muchos trastornos no relacionados con la motricidad. En  un  40%  de  los  casos  la  primera  manifestación  del  Parkinson  es  la  depresión, también puede manifestarse problemas de memoria, estreñimiento, pérdida de  olfato,  alteraciones  urinarias,  disfunción  sexual,...
 y,  de  forma  muy  habitual    trastornos  del  sueño”,  explica  el  Dr. José  Matías  Arbelo. “Por  lo  tanto  es  importante  conmemorar  días  como  hoy  para  difundir  el  conocimiento  de  la  enfermedad  entre  pacientes y familiares, difundir la importante y necesaria labor de las asociaciones de enfermos   de   Parkinson,   pero   también   para   sensibilizar   a   toda   la   comunidad   sociosanitaria y responsables de salud para apoyar y mejorar la asistencia sanitaria de estos pacientes”.

Otro  aspecto  muy  importante  es  que  la  Enfermedad  de  Parkinson  no  tiene  el  mismo  sustrato patológico en cada uno de los enfermos. Cada enfermo tiene una Enfermedad de Parkinson determinada, individual,  y por lo tanto, saber dónde hay que tratar y qué es  lo  que  hay  que  tratar,  no  solo  implica  que  el  tratamiento  puede  ser  diferente  en  cada persona sino que debe ser individualizado. “Afortunadamente el Parkinson es una enfermedad que tiene un periodo en el que la respuesta al tratamiento farmacológico es  excelente,  por  eso  es  importante  detectar  la  enfermedad  a  tiempo,  para  iniciar  el  tratamiento adecuado lo antes posible”, destaca el Dr. José Matías Arbelo. “Y aunque es  verdad  que  llega  un  momento  en  el  que  se  producen  complicaciones,  es  entonces  cuanto intervienen otros tipo de tratamientos como las terapias alternativas, la cirugía o las terapias con perfusores, gracias a los cuales la calidad de vida de los enfermos ha mejorado sustancialmente en los últimos 20 años”.

Y es que las últimas novedades en farmacología y tecnología han supuesto una mejora práctica  e  inmediata  de  los  síntomas  y  la  calidad  de  vida  de  los  pacientes  con  Parkinson. Después de una década ya se dispone de un nuevo producto farmacológico con un novedoso mecanismo de acción que contribuye a un mejor  control sintomático de   la   enfermedad   y   otros   próximos   estarán   a   punto   de   ser   comercializados. Actualmente,  en  dos  hospitales  españoles  ya  se  ha  empezado  a  aplicar  una  nueva  tecnología mediante utilización de ultrasonidos de alta precisión a nivel cerebral para el control   del   temblor   esencial,   que   se   aplica   unilateralmente,   esto   no   requiere   intervención quirúrgica y con buenos resultados, es posible que dicha tecnología pueda evolucionar  y  ser  aplicable  en  un  futuro  próximo  en  cierto  tipo  de  pacientes  de  Parkinson, principalmente en los que cursan con temblor refractario. Además, existen varias  líneas  de  investigación,  uno  de  los  grandes  retos  está  en  el  desarrollo  de  marcadores predictivos para detectar la enfermedad, el desarrollo de nuevos fármacos que  actúen  por  diferentes  vías,  o  el  desarrollo  de  terapias  génica,  que  puede  considerarse como terapia del futuro en el tratamiento de la enfermedad.

“Aunque  todavía  estamos  lejos  de  poder  curar  esta  enfermedad,  es  una  de  las  enfermedades neurológicas con mayor expectativa de futuro en cuanto al desarrollo de líneas de investigación de nuevos fármacos o terapia celular que nos ayude a modificar el curso de la enfermedad en un futuro cercano”, concluye el Dr.
José Matías Arbelo

Fuente: Nota de prensa de la Sociedad Española de Neurología.