El 5% de los españoles mayores de 65 años han tenido un ictus


•    El ictus afecta cada año a 110.000-120.000 personas en España.

•    En todo el mundo, más de 83.000 menores de 20 años sufren un ictus.

•    En los últimos 20 años ha aumentado un 25% por ciento el número de casos de ictus entre las personas de 20 a 64 años.

•    La mayoría de los pacientes sufre secuelas, que en el 40% de los casos inhabilitan para realizar las actividades cotidianas: Unas 330.000 personas tienen discapacidad por ictus en nuestro país.

•    Con la adecuada corrección y tratamiento de los factores de riesgo se podría reducir más del 90% de los ictus.

•    Si un paciente que ha sufrido un ictus es atendido por un neurólogo en las primeras horas, la probabilidad de fallecer o quedar con una discapacidad grave se reduce a la mitad.

•    Las Unidades de Ictus (UI) constituyen el mejor recurso asistencial para el tratamiento del ictus agudo ya que disminuyen la probabilidad de muerte o incapacidad de los pacientes.

26 de octubre de 2016.- Este sábado, 29 de octubre, se conmemora el Día Mundial del Ictus, la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad permanente en los adultos de los países occidentales. En España también es la segunda causa de mortalidad, la primera en mujeres, y representa el mayor motivo de incapacidad. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN) el ictus afecta cada año a 110.000-120.000 personas en nuestro país.

“A pesar de que las posibilidades de padecer un ictus aumentan considerablemente a partir de los 60-65 años y que con el envejecimiento va incrementándose de forma progresiva la posibilidad de padecerlo, cualquier persona puede padecer un ictus, jóvenes o personas mayores, aunque hasta este momento se haya disfrutado de una vida plena”, señala el Dr. Jaime Gàllego  Culleré, Coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología. “De hecho, según el último estudio que se ha realizado globalmente, más de 83.000 menores de 20 años sufren un ictus. Y aunque de momento sólo supone el 0,5% de todos los ictus registrados, en los últimos 20 años ha aumentado un 25% por ciento el número de casos de ictus entre las personas de 20 a 64 años”.

El ictus es un problema sociosanitario de primera magnitud, y de una gran importancia en Salud Pública, pues acontece sobre todo en las edades avanzadas de la vida, y por tanto afectará más a los países más envejecidos, siendo España, según estimaciones de la OMS, uno de esos países más envejecidos del mundo, en unos 35 años.

La mayoría de los pacientes sufre secuelas, que en el 40% de los casos inhabilitan para realizar las actividades cotidianas. Según datos de la última Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia, unas 330.000 personas tienen discapacidad por ictus en nuestro país. “El ictus, es una tragedia y una carga social, sanitaria y económica. Por un lado, supone un porcentaje importante de las muertes en los países industrializados y por otro, es el responsable de una gran carga de discapacidad en la comunidad”, destaca el Dr. Jaime Gàllego.

En España, con los datos del estudio IBERICTUS, se demostró una incidencia de 187 casos por 100.000 habitantes/año (incluyendo episodios que inician como ictus y se recuperan totalmente en menos de 24 horas y denominamos AIT). A esta cifra hay que sumar la de los pacientes que sufren un nuevo ictus o recurrencia. Hoy sabemos que en torno al 5% de los mayores de 65 años de nuestro país han tenido un ictus.

Gracias a los estudios epidemiológicos se han podido identificar un gran número de factores de riesgo: hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiacas, especialmente una arritmia que conocemos como fibrilación auricular, dislipemia (elevación del colesterol), apnea del sueño, obesidad y hábitos de vida nocivos (tabaquismo, abuso de alcohol, sedentarismo y el estrés). Estudios muy recientes señalan que más del 90% de los ictus están en relación directa  con los diez factores de riesgo mendionados. Dicho de otra forma, con la adecuada corrección y tratamiento de los factores de riesgo se podría reducir más del 90% de los ictus.

“Es por tanto imprescindible concienciar a toda la opinión pública de la importancia del conocimiento del ictus y de los factores de riesgo, de los signos y síntomas de alarma del ictus, y que, si se produce un ictus, la información que se trasmita a emergencias sea clara. De esta forma se puede activar lo antes posible el “Código Ictus” y así actuar y conseguir la llegada al Hospital en el menor tiempo posible”, explica el Dr. Jaime Gàllego. “Si un paciente que ha sufrido un ictus es atendido por un neurólogo en las primeras horas, la probabilidad de fallecer o quedar con una discapacidad grave se reduce a la mitad”.

El ictus, por lo tanto, debe ser considerado una urgencia neurológica de primer orden. Una de las claves para el éxito en la atención del ictus es la rapidez con la que se detectan sus síntomas iniciales y se contacta con el sistema de emergencias. Es por ello que en la cadena asistencial destinada a esta patología es fundamental la interconexión y coordinación precisa entre los servicios de urgencia extra e intrahospitalarios con el “Código Ictus”, diseñado con el fin de una rápida identificación, notificación y traslado de los pacientes a los servicios de urgencias. La atención neurológica especializada de urgencia en la Unidad de Ictus es el recurso más eficiente para el tratamiento de la fase aguda del ictus. Este dispositivo asistencial ha demostrado, reducir la mortalidad, la dependencia y la necesidad de cuidados institucionales en los pacientes con ictus.

“Las Unidades de Ictus (UI) constituyen el mejor recurso asistencial para el tratamiento del ictus agudo ya que disminuyen la probabilidad de muerte o incapacidad en todos los grupos de pacientes, y el beneficio se mantiene a largo plazo. A pesar de que la mayoría de los ictus se pueden resolver desde el punto de vista diagnóstico y terapéutico en los centros que disponen de UI, algunos pacientes por su complejidad, gravedad, o por precisar técnicas avanzadas de monitorización, estudio o tratamiento, han de ser abordados en centros de máximo nivel de especialización, conocidos como Centros de Referencia de ictus o Centros de Ictus”, destaca el Dr. Jaime Gàllego. “Por otra parte, la telemedicina es una medida eficiente en la asistencia al ictus, contribuye a la equidad geográfica en la prestación de los servicios sanitarios y a la mejora de la calidad asistencial en los pacientes con ictus que acuden al servicio de urgencias de un hospital carente de un neurólogo experto en ictus”.

El tratamiento del ictus en su fase aguda ha incorporado nuevos avances que hacen necesaria una constante actualización de los modelos organizativos anteriores.  Entre las opciones terapéuticas, merece ser destacada la superioridad del tratamiento endovascular con dispositivos de trombectomía de tipo stent extraibles en la fase aguda del ictus, por lo que son necesarias medidas organizativas que permitan su disponibilidad en todo el territorio nacional para asegurar la equidad en el acceso de los pacientes a este tratamiento.

“Todavía existen notables diferencias entre comunidades, por lo tanto debemos trabajar con el fin de asegurar la equidad en el acceso a los recursos necesarios para la adecuada atención a los pacientes con ictus con un sistema colaborativo, bien coordinado, que implique a todos los eslabones de la cadena asistencial y que asegure la prestación de los servicios de los que carecen los hospitales de menor nivel desde los centros de un nivel superior”, señala el Dr. Jaime Gàllego.

En los últimos 20 años, la mortalidad por ictus ha ido decreciendo. Se está avanzando considerablemente en el tratamiento y aumentando el porcentaje de pacientes recuperados capaces de desarrollar una actividad social y familiar plena. ”Sin embargo, todavía cuesta asumir en amplios sectores de nuestra sociedad, que el ictus es una enfermedad que puede y debe curarse, con los medios actualmente disponibles y las intervenciones en fase aguda, que deberían ser rutinarias en la mayoría de los hospitales de tercer nivel de España”, comenta el Dr. Jaime Gàllego. “Tampoco hay que olvidar la importancia de la neurorrehabilitación, y que el acceso temprano a la misma se asocia con la mejora de la calidad de vida, la recuperación funcional y disminución de la estancia hospitalaria. Las unidades de rehabilitación del ictus mejoran los resultados funcionales, reducen la mortalidad, reducen la duración de la estancia hospitalaria, y reducen la necesidad de institucionalización en pacientes con enfermedad cerebrovascular”.

El Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología considera que es necesario, más que nunca, invertir en investigación neurovascular ya que no es posible hacer buena asistencia sin investigación. El conocimiento científico y los avances tecnológicos están llegando rápidamente, y se espera que nuevas orientaciones diagnósticas y terapéuticas esten disponibles en pocos años, lo que obligará a los centros que atienden al ictus, a estar abiertos a la innovación.

“El trabajo y esfuerzo mancomunado y sinérgico de las asociaciones de pacientes, medios de comunicación, administración y sociedades científicas  es más necesario que nunca. Pasar de largo sobre esta realidad, por parte de las administraciones sanitarias, parece un ejercicio de poner una venda en los ojos de lo evidente, retrasar las soluciones, cronificar una situación sociosanitaria que está repercutiendo de forma directa sobre la población, además de una fuente inagotable de gasto sanitario razonablemente evitable, y todo ello de difícil justificación al menos científicamente”, concluye el Dr. Jaime Gàllego.

Actos del Día del Ictus
Con motivo de la conmemoración del Día Mundial del Ictus, el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, la Asociación Freno al Ictus  y el Centro de Estudios para el Deporte Inclusivo (CEDI) organizan en Madrid, los días 28 y 29 de octubre de 2016, unas jornadas con el fin de promover el conocimiento del ictus.

El día 28 de octubre se celebrará en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte un evento científico y de sensibilización social en ictus cuyo objetivo es realizar una actualización global de la enfermedad, para intercambiar experiencias y conocimientos entre pacientes, neurólogos y otros profesionales de diversos ámbitos.   

Además, el día 29 de octubre, en las instalaciones deportivas del Consejo Superior de Deportes (CSD), adyacentes a la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (INEF), se llevará a cabo una jornada deportiva y orientada a las familias. El club deportivo Deporte para personas con DCA ha diseñado para la ocasión una serie de actividades físico-deportivas dirigidas a personas con lesión neurológica así como de deporte inclusivo de modo que se puedan realizar con familiares y amigos.

Por otra parte, se ha vuelto a poner en marcha la red nacional de puntos informativos y pruebas de prevención de ictus. En estos centros, el día 28 de octubre, personal sanitario realizará diferentes pruebas preventivas de ictus -como control de la presión arterial y glucemia y doppler- de forma gratuita:

•    Centro Médico Cruz Roja Española de Zaragoza (Zaragoza)
•    Complejo Asistencial de Segovia (Segovia)
•    Complejo Hospitalario de Navarra (Pamplona)
•    Hospital Álvaro Cunqueiro (Vigo, Pontevedra)
•    Hospital Clínica Benidorm (Benidorm, Alicante)
•    Hospital de Basurto (Bilbao)
•    Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona)
•    Hospital General  Universitario de Castellón (Castellón)
•    Hospital General Universitario de Ciudad Real (Ciudad Real)
•    Hospital General Universitario de Valencia (Valencia)
•    Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid)
•    Hospital San Pedro (Logroño)
•    Hospital Universitari Doctor Josep Trueta (Girona)
•    Hospital Universitario Araba (Vitoria)
•    Hospital Universitario La Paz (Madrid)
•    Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid)
•    Residencia Ballesol (Las Palmas de Gran Canaria)

Fuente: Nota de prensa de la Sociedad Española de Neurología

La Fundación del Cerebro presenta los resultados del Informe “Impacto Social de la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias”

•    En España, existirían en torno a los 500.000-600.000 casos de demencia. En 2050 habrá cerca de un millón de casos.
•    La enfermedad de Alzheimer es la causa de demencia más frecuente (entre el 50 y el 70% del total de casos).
•    Según los datos de mortalidad del INE (2015), tanto  la demencia como la enfermedad de Alzheimer se encuentran entre las diez primeras causas de muerte en nuestro país.
•    La demencia es la enfermedad crónica que provoca mayor dependencia: Un 88,67% del total de personas con demencia se encuentran en situación de ‘gran dependencia’.
•    En España, el coste por paciente de Alzheimer se cifra entre 27.000 y 37.000 euros anuales. El 80% de las personas con enfermedad de Alzheimer es cuidado por sus familias, que asumen el 87% del coste del total.

18 de septiembre de 2017.- La Fundación del Cerebro -la organización sin ánimo de lucro creada con el apoyo científico e institucional de la Sociedad Española de Neurología (SEN)- acaba de presentar los resultados del Informe “Impacto Social de la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias”  con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer, este jueves 21 de septiembre. Elaborado por los Dres. Cristina Prieto, Miriam Eimil, Carlos López de Silanes, Marcos Llanero y Alberto Villarejo, es el informe más actualizado sobre epidemiología, morbi-mortalidad, discapacidad y dependencia, gasto socio-sanitario, repercusión familiar y atención sanitaria que se ha realizado hasta la fecha sobre demencias en España.

De acuerdo al Informe “Impacto Social de la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias”, la demencia en una de las enfermedades crónicas más frecuentes. En España, la mayoría de estudios en población mayor de 65 años estiman una prevalencia entre el 4 y el 9%, llegando a alcanzar el 31-54% en las personas mayores de 90 años. La prevalencia es mayor en mujeres para casi todos los grupos de edad. Aunque no se dispone de cifras oficiales respecto al número de casos de demencia en España, algunas estimaciones lo sitúan en torno a los 500.000-600.000 casos, con una proyección para 2050 de cerca de un millón de casos, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

“La enfermedad de Alzheimer es la causa de demencia más frecuente, ya que supone entre el 50 y el 70% del total de casos. En segundo lugar aparece la demencia asociada a patología vascular, ya sea demencia vascular pura o por patología mixta (vascular y Alzheimer). La demencia frontotemporal, la demencia con cuerpos de Lewy y la demencia asociada a la enfermedad de Parkison son también causas frecuentes de demencia”, explica el Dr. Alberto Villarejo, autor del Informe y Vocal del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Las personas con demencia padecen más enfermedades que la población general, con una media de hasta 2,4 enfermedades crónicas más, destacando la alta prevalencia de factores de riesgo vascular. Complicaciones frecuentes de la demencia son las alteraciones de conducta, caídas, infecciones y pérdida de movilidad. Presentan un riesgo aumentado de ingreso hospitalario, y estancias medias más prolongadas. Por otra parte, las quejas cognitivas se han convertido en una de los principales motivos de consulta en Neurología: el segundo en la población general y el primero en los mayores de 65 años.  

La demencia es una importante causa de muerte. Según los datos de mortalidad del INE de 2015, la categoría ‘demencia’ aparece como la cuarta enfermedad con más fallecimientos a lo largo del año (20.442: 13.800 mujeres, 6.642 varones), mientras que la enfermedad de Alzheimer es la séptima causa de muerte, con 15.578 muertes (11.004 mujeres, 4.574 varones). “Esto significa que, si se sumaran ambas, superarían a la primera causa de muerte, las ‘enfermedades isquémicas del corazón’ (33.769 defunciones). En torno al 60-70% de las muertes por demencia se dan en mujeres”, explica el Dr. Alberto Villarejo.  

La demencia es la enfermedad crónica que provoca mayor dependencia, por encima de otras como el ictus, la enfermedad de Parkinson o las enfermedades cardiovasculares. Es la principal causa de gran dependencia, con un 88,67% del total de personas en esta situación. Es además una de las principales causas de institucionalización. En España, se han comunicado tasas anuales de institucionalización del 10,5% en este colectivo.

El impacto económico de la demencia es enorme, y de evaluación compleja, por la mezcla de costes sanitarios y no sanitarios, directos e indirectos. Según datos de Alzheimer´s Disease International, el coste mundial total de la demencia en 2015 se estimaba en 818.000 millones de dolores. En 2018, la demencia se convertirá en la enfermedad del billón de dólares, y ascenderá a 2 billones en 2030. “Como curiosidad, señalar que si los costes de la demencia se compararan con una empresa, su valor en el mercado sería superior al de Apple (742.000 millones) o Google (368.000 millones de dólares)”, destaca el Dr. Alberto Villarejo.

En España, el coste por paciente de Alzheimer se cifra entre 27.000 y 37.000 euros anuales. El 80% de las personas con enfermedad de Alzheimer es cuidado por sus familias, que asumen de media el 87% del coste del total. Pero además, se calcula que el paciente con enfermedad de Alzheimer precisa de unas 70 horas de cuidados a la semana. Esto contribuye a que el impacto de la demencia en la familia y los cuidadores sea enorme, con una sobrecarga muy importante. El cuidado de las personas con demencia produce además un mayor nivel de estrés que el de otras enfermedades crónicas generadoras de discapacidad, estando presente en más de un 75% de los cuidadores. Por otra parte, un 54,4% de los cuidadores ven afectada su productividad laboral. Por estos y otros motivos, se suele producir una importante reducción de la calidad de vida del cuidador.

“La demencia representa un claro exponente del concepto de enfermedad socio-sanitaria, en el que están incluidos no sólo el enfermo y el entorno cuidador/familia, sino también las instituciones sanitarias y sociales, públicas o privadas, implicadas en el proceso de atención a la persona con demencia”, señala el Dr. Alberto Villarejo. “De acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), España debería disponer de un Plan Nacional de Alzheimer. En 2017 el Grupo Estatal de Demencias se ha planteado el objetivo de poder presentar y aprobar el plan en esta legislatura”.

Se puede acceder al Informe completo en:                    http://www.fundaciondelcerebro.es/index.php/dependencia

Fuente: Nota de prensa de la Sociedad Española de Neurología

 

En España, unas 578.000 personas sufrirán epilepsia a lo largo de su vida

  • Alrededor  de  225.000  personas  han  padecido  crisis  epilépticas  en  los  últimos 5 años. 
  • Cada año se detectan entre 12.400 y 22.000 nuevos casos.
  • La epilepsia es una enfermedad que puede tener un diagnóstico difícil y que puede retrasarse en el tiempo dependiendo de la evolución de la enfermedad:   El   retraso   en   el   diagnóstico   de   la   epilepsia   puede   alcanzar los 10 años.
  • Hasta  el  25%  de  las  crisis  epilépticas  pasan  inadvertidas  a  los  pacientes y familiares.
  • La epilepsia es la segunda causa de consulta ambulatoria neurológica y la segunda causa de atención neurológica en urgencias.
  • Actualmente    en    España    se    realizan    unas    200    intervenciones    quirúrgicas a pacientes farmacorresistentes con buenos resultados.
  • El  coste  medio  anual  de  los  recursos  utilizados  por  un  paciente  farmacorresistente  en  España  se  acerca  a  los  7.000€  y  el  número  de  pacientes con discapacidad por epilepsia en edad activa es superior a las 26.000 personas.

23  de  mayo  de  2016.-  Mañana,  24  de  mayo,  se  conmemora  el  Día  Nacional  de  la  Epilepsia,  una  enfermedad  crónica  del  sistema  nervioso  que  se  caracteriza  por  alteraciones  leves  del  estado  de  conciencia,  movimientos  involuntarios,  sensaciones,  pensamientos o emociones anormales, perdidas de conciencia completa o convulsiones generalizadas  y  que  puede  afectar  a  cualquier  persona,  indistintamente  del  sexo,  la  edad o la raza. Según el reciente estudio EPIBERIA, realizado por la Sociedad Española de  Neurología  (SEN)  sobre  la  prevalencia  de  la  epilepsia  en  España,  unas  578.000  personas en España sufrirán la enfermedad a lo largo de su vida y 225.000 personas han  padecido  crisis  epilépticas  en  los  últimos  5  años.  Cada  año  se  detectan  entre  12.400 y 22.000 nuevos casos.

La  epilepsia  es  una  enfermedad  que  puede  tener  un  diagnóstico  difícil  y  que  puede  retrasarse en el tiempo dependiendo de la evolución de la enfermedad. Hasta el 25% de las crisis pasan inadvertidas a los pacientes y familiares y, se cree que hasta en el 20%  de  los  pacientes  con  crisis  incontroladas  existen  errores  diagnósticos.  El  retraso  en el diagnóstico de la epilepsia puede alcanzar los 10 años. 

“El  espectro  clínico  de  la  epilepsia  es  muy  amplio  y  existen  muchos  tipos  de  crisis  epilépticas, dependiendo de dónde comience la descarga epiléptica. Generalmente nos imaginamos  a  un  paciente  con  pérdida  de  conocimiento  y  convulsiones,  pero  existen  otras  crisis  que  no  son  tan  evidentes,  donde  el  paciente  simplemente  desconecta  o  siente hormigueos en alguna parte del cuerpo. Es precisamente en estos casos cuando se  producen  retrasos  en  el  diagnóstico  y  cuando  existe  una  falsa  percepción  de  levedad  que  puede  tener  graves  repercusiones.  Por  eso,  ante  cualquier  duda  sobre  alguno  de  estos  episodios  se  debe  consultar  con  un  médico”,  explica  el  Dr.  Juan  Mercadé Cerdá, Coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

La  epilepsia  es  la  segunda  causa  de  consulta  ambulatoria  neurológica  después  de  las  cefaleas,  la segunda causa de atención neurológica en urgencias después del ictus y la tercera  causa  neurológica  de  hospitalización,  tanto  por  las  crisis  epilépticas  como  por  los accidentes derivados de éstas. 

“La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más comunes y, sin embargo, todavía sigue siendo una de las más mitificadas. Es fundamental saber identificar una crisis  epiléptica  y  lo  que  hay  que  hacer  ante  ella,  ya  que  una  mala  actuación  podría  perjudicar al paciente”, señala el Dr. Juan Mercadé. “Así pues es importante recordar que una crisis epiléptica por lo general no es peligrosa, por lo que si alguien de nuestro alrededor sufre una crisis debemos mantener la calma eliminando los objetos cercanos que pueda dañarle, que nunca debemos introducir ningún objeto en la boca y que tras la crisis, debemos dejar al paciente descansar. Solo es necesario acudir a urgencias si la crisis se prolonga más de cinco minutos, si el paciente tiene crisis repetitivas o si ha sufrido alguna lesión importante durante las mismas”.

Aunque la epilepsia no tenga cura, existen tratamientos muy eficaces para disminuir o incluso  detener  las  crisis. “Actualmente  el  75%  de  los  pacientes  con  epilepsia  son  capaces  de  controlar  sus  crisis  con  la  medicación  que  existe  en  la  actualidad,  pero  existe  aún  un  porcentaje  bastante  alto  de  personas  con  epilepsia  fármacorresistente,  que no responden bien a estos y pueden precisar de otras terapias, como la cirugía o procedimientos  paliativos”,  comenta  el  Dr.  Juan  Mercadé.  La  cirugía  es  la  principal  alternativa  cuando  fallan  los  fármacos  y  puede  llegar  a  lograr  una  curación  en  casos  bien seleccionados. Aunque no todos los pacientes farmacorresistentes son candidatos a la cirugía. Actualmente en España serealizan ya unas 200 intervenciones anuales y entre el 55-85% de los pacientes consiguen buenos resultados. 

Con un control adecuado de la enfermedad, y a pesar de que puede generar algunas limitaciones, por lo general los pacientes pueden llevar una vida plena y activa. En todo caso  no  hay  que  olvidar  que  la  epilepsia,  y  sobre  todo  en  el  caso  de  los  pacientes  farmacorresistentes,  tiene  una  importante  repercusión  socio-sanitaria:  el  coste  medio  anual  de  los  recursos  utilizados  por  un  paciente  farmacorresistente  en  España  se  acerca a los 7.000€ y el número de pacientes con discapacidad por epilepsia en edad activa es superior a las 26.000 personas.

Fuente: Nota de prensa de la Sociedad Española de Neurología

El 80% de los casos de Alzheimer que aún son leves están sin diagnosticar


•    Actualmente, en España, pueden existir unas 800.000 personas con la enfermedad de Alzheimer.

•    Entre un 30 y 40% de los casos podrían estar sin diagnosticar.

•    España es uno de los países del mundo con mayor proporción de enfermos de demencia entre su población de más de 60 años.

•    El 40% de las personas mayores de 90 años padecen Alzheimer.

•    Las alteraciones de memoria o sospecha de deterioro cognitivo son la primera causa de consulta neurológica en mayores de 65 años.

•    Mejorar los tiempos de diagnóstico y tomar medidas para tener un envejecimiento saludable son, actualmente, las mejores armas para poner freno al Alzheimer.

•    Apostar por medidas que nos ayuden a tener un envejecimiento saludable podrían conseguir reducir y/o retrasar el momento demencia de la Enfermedad de Alzheimer a nivel poblacional.

20 de septiembre de 2016.- El 21 de septiembre es el Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer, la patología neurodegenerativa más frecuente y también la causa más habitual de demencia en mayores de 65 años. La Sociedad Española de Neurología (SEN) calcula que actualmente, en España, pueden existir unas 800.000 personas con esta enfermedad, que es la principal causa de discapacidad en personas mayores y la patología que genera uno de los mayores gastos sociales.

España ya es uno de los países del mundo con mayor proporción de enfermos de demencia entre las personas de más de 60 años. Y debido, principalmente, al aumento de la esperanza de vida y al envejecimiento progresivo de su población, el número de casos seguirá aumentando en los próximos años: se estima que en 2050 se duplicarán las cifras actuales.

“La enfermedad está muy ligada al envejecimiento y el envejecimiento es el principal factor de riesgo. Debido al aumento de la esperanza de vida de la población española, su prevalencia ha aumentado mucho en los últimos años.  Además, en las personas mayores, la prevalencia de la enfermedad aumenta significativamente a medida de que se van cumpliendo años, hasta el punto de que el 40% de las personas mayores de 90 años la padecen”, señala la Dra. Sagrario Manzano, Coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología. “Estamos pues, ante una enfermedad a la que es necesario intentar poner freno y en este sentido intentar mejorar los tiempos de diagnóstico de la enfermedad para abordarla en sus primeras fases y que la población se conciencie de la importancia de tomar medidas para tener un envejecimiento saludable son, actualmente, nuestras mejores armas”.

En los últimos años, uno de los aspectos en los que más se ha avanzado es en el diagnóstico precoz de la enfermedad. Esto permite que se puedan instaurar precozmente tratamientos que ralentizan el deterioro cognitivo y controlan los trastornos conductuales, tanto farmacológicos como no farmacológicos. Pero en España, y a pesar de que el 18,5% de los pacientes que acuden a una consulta de Neurología lo hacen por alteraciones de memoria o sospecha de deterioro cognitivo y que es la primera causa de consulta neurológica en mayores de 65 años (el 35% de las consultas), sigue existiendo un infradiagnóstico llamativo de los casos de demencia,  sobre  todo  en  aquellos que aún son leves. La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que aproximadamente entre un 30 y 40% de los casos podrían estar sin diagnosticar y que solo están identificados un 20% de los casos leves.

“Desde el punto de vista de la atención médica, una de las mayores prioridades es mejorar la precisión diagnóstica y la rapidez del proceso diagnóstico. Debemos reducir el número de personas a las que se diagnostica esta enfermedad en fases avanzadas porque el diagnóstico precoz ha demostrado claramente una reducción de la repercusión social y del impacto económico de la enfermedad”, destaca la Dra. Sagrario Manzano. “Por otra parte, la sensibilización social, sobre todo a que se entienda que si una persona comienza a tener pérdida de facultades y de capacidad de hacer cosas no es por envejecimiento y que debe ser evaluada, es otro aspecto prioritario para mejorar el diagnóstico de esta enfermedad”.

También en estos últimos años se ha aumentado el conocimiento de aquellos factores que influyen o modifican la expresión de la enfermedad. Y en este sentido, medidas como mejorar la salud cardiovascular  (prevenir y tratar adecuadamente la diabetes mellitus, la hipertensión o dejar de fumar, hacer ejercicio, realizar una dieta sana) y potenciar lo que se conoce como reserva cognitiva, es decir, mejorar el nivel educativo general de la población, y potenciar actividades que impliquen actividad intelectual y social como aficiones, lectura, aprendizaje de idiomas o tocar instrumentos musicales, podrían conseguir reducir y/o retrasar el momento demencia de la Enfermedad de Alzheimer a nivel poblacional.

“Si bien la prevalencia de la enfermedad está aumentando mucho porque está aumentando el número de personas mayores, en realidad, si no tuviéramos en cuenta el factor de envejecimiento de la población, tendríamos menos casos de demencia que hace unos 30 o 40 años. Y esto es debido a que cada vez hay un mayor control y una mayor concienciación de la población para controlar los factores de riesgo: el control de la tensión arterial y el tabaquismo, principalmente”, explica la Dra. Sagrario Manzano. “Por lo tanto apostar por medidas que nos permitan tener un envejecimiento saludable desde las edades medias de la vida, está impactando en la edad de inicio de los síntomas“.

Fuente: Nota de prensa de la Sociedad Española de Neurología

Los hábitos de vida saludables podrían reducir hasta un 40% los casos de Alzheimer

•    En España podrían existir unas 800.000 personas que padecen la enfermedad.

•    El coste por paciente de Alzheimer se cifra entre 27.000 y 37.000 euros anuales. El Alzheimer es la principal causa de discapacidad en personas mayores.

•    El 18,5% de los pacientes que acuden a una consulta de Neurología lo hacen por alteraciones de memoria o sospecha de deterioro cognitivo. Es la primera causa de consulta neurológica en mayores de 65 años.

•    Entre el 30 y el 40% de los casos de Alzheimer están aún sin diagnosticar. Cada año se diagnostican en España unos 40.000 nuevos casos de Alzheimer.

•    La Sociedad Española de Neurología propone seis medidas para fomentar un envejecimiento cerebral saludable y enviar los factores de riesgo.

20 de septiembre de 2017.- Mañana, 21 de septiembre, se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa progresiva e irreversible caracterizada por el deterioro cognitivo y los trastornos conductuales. La enfermedad de Alzheimer es la causa de demencia más frecuente (aproximadamente el 70% del total de casos) y actualmente, en España, según estimaciones de la Sociedad Española de Neurología (SEN), podrían existir unas 800.000 personas que padecen la enfermedad. El Alzheimer es la principal causa de discapacidad en personas mayores y la patología que genera uno de los mayores gastos sociales: el coste por paciente de Alzheimer se cifra entre 27.000 y 37.000 euros anuales.

En España, el 18,5% de los pacientes que acuden a una consulta de Neurología lo hacen por alteraciones de memoria o sospecha de deterioro cognitivo y es la primera causa de consulta neurológica en mayores de 65 años (el 35% de las consultas). “Sin embargo, a pesar de que las quejas de memoria son uno de los principales motivos de consulta neurológica existe un infradiagnóstico llamativo de los casos de demencia, sobre todo en estadios leves, por falta de concienciación familiar y de profesionales sanitarios. Calculamos que el 80% de los casos de Alzheimer que aún son leves están sin diagnosticar y que entre el 30 y el 40% de los casos totales también lo estarían”, señala la Dra. Sagrario Manzano,  Coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología.

Cada año se diagnostican en España unos 40.000 nuevos casos de Alzheimer, unas cifras que, debido al progresivo envejecimiento de la población, irán en aumento en los próximos años. “La enfermedad de Alzheimer está muy ligada al envejecimiento y el envejecimiento es el principal factor de riesgo. Debido a que en los últimos 30 años, la proporción de personas mayores de 65 años ha aumentado considerablemente, también lo ha hecho el número de enfermedades neurodegenerativas crónicas, especialmente las demencias. Además, España es uno de los países del mundo con mayor proporción de enfermos de demencia entre su población de más de 60 años”, señala la Dra. Sagrario Manzano. “Ahora mismo, y a la espera de que la comunidad científica consiga encontrar un tratamiento curativo para la enfermedad, intentar abordarla en sus primeras fases, ya que existen fármacos que consiguen mantener durante un tiempo el estado neuropsicológico y funcional del paciente; e intentar fomentar los hábitos saludables para combatir los factores de riesgo, deben ser los focos en los que prestar la máxima atención”.

Seis medidas para evitar los factores de riesgo

Aunque evitar la enfermedad de Alzheimer es sumamente complejo y difícil de abordar en edades avanzadas de la vida, donde ya se producen diversos cambios a nivel cerebral, evitar situaciones de riesgo y procurar mejorar el funcionamiento cerebral es más fácil de lograr y con buenos resultados, según múltiples estudios con rigor científico basados en estrategias de prevención poblacional. Algunos de ellos señalan que llevar hábitos de vida saludables podría reducir hasta un 40% los casos de Alzheimer, o al menos retrasar el debut clínico de la enfermedad.

1-     Actividad física: El ejercicio físico regular y no explosivo se asocia a un mantenimiento de la función cognitiva y a un retraso del comienzo de la Enfermedad de Alzheimer.

2-    Actividad social: Mantener las conexiones sociales, fomentar sentimientos de autoeficacia y de autoestima y llevar a cabo otro tipo de actividades que conforman la denominada ‘actividad social’ se relacionan con el mantenimiento de la función cerebral.

3-    Actividad mental: Muchos estudios han señalado que un alto nivel de educación se asocia a una mayor probabilidad de mantener en el tiempo el funcionamiento cerebral adecuado. Además, tareas como leer libros, asistir a conferencias, participar en juegos de mesa, entre otras, suponen un menor riesgo de deterioro cognitivo y de demencia, si se realizan con asiduidad.

4-    Prevención del riesgo cardiovascular: Factores como la hipertensión arterial, hipercolesterolemia, enfermedades cardíacas, tabaquismo y, sobre todo, la diabetes son cruciales en el deterioro mental asociado a la edad. Además, la gravedad de los síntomas cognitivos en personas con Alzheimer se incrementa sustancialmente ante la existencia de factores de riesgo vasculares.

5-    Una buena alimentación: La dieta mediterránea se asocia a un menor riesgo de padecer la enfermedad, al incluir antioxidantes, vitamina C y E y omega 3. Además, diversos estudios revelan que la ingesta de pescado al menos una vez por semana produce una reducción del 60% del riesgo de Alzheimer. Por el contrario, el consumo elevado de grasas saturadas y de cobre incrementaría el deterioro cognitivo.

6-    Fomentar la reserva motivacional: Se ha relacionado la propensión a la aflicción con la aceleración del deterioro cognitivo. Además, enfermedades mentales como la depresión, también se han asociado a la pérdida de neuronas en el hipocampo y en otras regiones cerebrales. Por lo tanto, hay que procurar ser felices.

 

Fuente: Nota de prensa de la Sociedad Española de Neurología